Los diez años han transcurrido para Meleas de Achelonia como un sólo día de verano. Desde el Trono de la Ciudadela, convertida ahora en capital de todo el mundo occidental, observa a Némesis hablar con su hijo. El viejo guerrero sonríe. Sangre de su sangre. Tras unos instantes, vuelve a ocuparse del gobierno del Reino.
Némesis habla despacio y claramente, sabiendo de la importancia que tiene que su hijo la entienda. El niño juega con un objeto ovoide entre sus manos. Le habla de profecías, dragones y Defensores, de ritos, espadas y batallas. El niño, flaco y espigado, con toda su fuerza en los ojos, sólo hace una pregunta, la más fácil:
-¿Entonces, el Rey Meleas no es mi padre?
Némesis sonríe sombríamente y le contesta:
- No. Por eso mismo tendrás que matarlo.
En ese instante, algo empieza a repiquetear en el huevo de dragón. El niño lo mira espaciosamente y levanta la cabeza.
- ¿Cuándo tengo que hacerlo?
- Espera a que nazca y crezca el zygornix. Él te ayudará.
FIN
Némesis habla despacio y claramente, sabiendo de la importancia que tiene que su hijo la entienda. El niño juega con un objeto ovoide entre sus manos. Le habla de profecías, dragones y Defensores, de ritos, espadas y batallas. El niño, flaco y espigado, con toda su fuerza en los ojos, sólo hace una pregunta, la más fácil:
-¿Entonces, el Rey Meleas no es mi padre?
Némesis sonríe sombríamente y le contesta:
- No. Por eso mismo tendrás que matarlo.
En ese instante, algo empieza a repiquetear en el huevo de dragón. El niño lo mira espaciosamente y levanta la cabeza.
- ¿Cuándo tengo que hacerlo?
- Espera a que nazca y crezca el zygornix. Él te ayudará.
FIN
1 comentario:
buen final, me gusta el componente circular con el que termina la historia, muy apropiado. No me imaginaba a Meleas en plan Conan, con la chica y el trono, era más bien un libertador. Pero claro, ya sabemos cómo suelen acabar los libertadores...
Un abrazo y hasta el próximo juego, que esperemos sea pronto!
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