
En la inmensa tienda que hace las veces de cuartel general, Meleas de Achelonia es el único que no celebra con una risotada la captura de un joven de la Ciudadela que intentaba prender fuego a los campos circundantes. Están tan desesperados que prefieren ver arder sus campos de oro si eso les concede una mínima posibilidad de debilitarnos frente al asedio que se avecina, afirma complacido el Sumo Consejero. Es ridículo, replica el mismo Rey Acher, deberían saber que el ataque no se prolongará tanto como para que los cuatro mil necesiten aprovisionamiento extra. Además, en el primer asalto a la Ciudadela muchos morirán, y hasta los más necios saben que nadie pasa hambre en compañía de los dioses. Nuevas risas saludan la ocurrencia del monarca. Meleas se ofrece para interrogar al detenido y sale de la tienda acompañado por dos guardias, que le llevan hasta el muchacho. Torik dice llamarse, y el orgullo de su voz quebrada por la tortura recuerda a Meleas los ímpetus de su propia juventud, cuando combatía por una Achelonia independiente, libre de los designios de un tirano. ¿Quién y por qué te ordenó quemar los campos de oro? Sólo el Gran Alquimista de la Ciudadela conoce la fórmula para transformar el trigo en metal precioso, a nosotros no nos sirve más que como alimento. Torik duda antes de responder: lo quemaremos todo antes de dejar que caiga en manos de los fanáticos. Meleas hace una seña al verdugo para que suavice el tormento. Eso es absurdo. Tus ojos me dicen que ocultas la auténtica respuesta, y que prefieres perderlos a traicionar a la Ciudadela. Nos llamas fanáticos, pero tu pueblo está dispuesto a morir por defender unas piedras milenarias y una magia que ya nadie recuerda. No tenéis reino ni rey, y vuestra tozudez es lo único que se interpone entre Acher y el dominio absoluto del mundo septentrional. Vendrás conmigo ahora, algo me dice que acabarás por serme útil en este día sangriento.
2 comentarios:
Yo voy a seguir con El Defensor y Sra.
Es extraña la sensación de escribir esto a medias en un blog, ¿no?
Me temo que si lo hiciésemos vía email no perderíamos audiencia. Seguiríamos tú y yo.
Como siempre, si hay lectores ocultos... manifestaos!!
PS.: Intentaré continuar antes del viernes, que me voy de excursión con los "shavaleh".
Bueno, la ventaja del blog es que con las fotos hace bonito. Por lo demás...
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