
"Al otro Borges es a quien se le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro acaso mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticia por los correos y veo su nombre en la terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arenas, los mapas, la tipografía del siglo XVIII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor".
La nueva propuesta-juego-desafío para los componentes de esta tertulia literaria es la siguiente: escribir un retrato más o menos breve acerca del "otro yo" que es el escritor que cada uno de nosotros (supuestamente) lleva dentro. Pero ¡ojo!, no será válido retratarse a uno mismo (es decir, al "otro mismo"), sino que cada cual deberá escoger a otro tertuliano y realizar una semblanza de la, digamos, "personalidad literaria" del elegido. También se puede optar por retratar a un escritor famoso, como el propio Borges.
Cada entrega comenzará con la frase: "Al otro [nombre del escritor o tertuliano escogido] es a quien se le ocurren las cosas".
El autor de cada entrega decide también quién debe continuar.
Ninguna regla más.
Cada entrega comenzará con la frase: "Al otro [nombre del escritor o tertuliano escogido] es a quien se le ocurren las cosas".
El autor de cada entrega decide también quién debe continuar.
Ninguna regla más.
4 comentarios:
Fair enough!!! Parece divertido pero creo que habrá agua de espadas....¿Por qué no retratamos también a algún escritor de nuestra imaginería? seguro que a Auster le encanta la idea...The Lizard
No quiero empezar... no me aclaro demasiado con el juego. Esperaré quién se echa palante pa decidir cómo trabajarlo...
Sí, otra posibilidad sería elegir a un escritor conocido y retratar su "lado oscuro", puede que sea más sencillo porque en la mayoría de los casos la imagen que trasciende públicamente de los escritores suele corresponderse más con su propio personaje que con ellos mismos.
Otra regla (opcional), puede ser que los relatos deban comenzar con la frase:
"Es al otro [nombre del escritor o tertuliano escogido] a quien se le ocurren las cosas".
Dadle a un hombre una máscara y os contará la verdad.
O.Wilde
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