miércoles, 19 de diciembre de 2007

Acheronta 9



Al fin, Edgar ha tomado partido. Poco importa ya el testamento, menos aún la carta dirigida a Doris, falsificados ambos por mi mano con no poco esfuerzo y demasiado escrúpulo. Quise arreglar este turbio asunto de forma que se evitara verter sangre, recurriendo al subterfugio de la mentira, tan acostumbrada en esta isla. No contaba con la muerte de mi amor de juventud. Alguna de mis entrañas debió desgarrarse (ningún órgano sexual sufrió espasmos, sin embargo) cuando vi desplomarse, esputando sangre, su cuerpo moribundo. Pero Lord Painsworth no tiene nada que ver con tal crimen, como me ha parecido que alguien susurraba en medio de la confusión y las sombras. Sólo un mentecato de la categoría del mediocre Kadaré osaría sustraer de su vitrina, en el muro norte del salón, junto a la chimenea, la Daga de Acher. Excepción hecha del diamante, es quizá la posesión más valiosa del legado de Painsworth: aun sin atreverme a tasarla (mi especialidad son los libros), diría que podría sumar dos veces el valor de Redonda. No tanto por las joyas de su empuñadura ni el delicado dibujo de la gumia ni el valor histórico que se le atribuye (con ella Saladino segó la garganta y la vida de Raynald de Châtillon, si es que recuerdo bien el nombre del cruzado galo), más bien por la maldición que pesa sobre ella, como cualquiera de los aquí funestamente reunidos debería saber (pero la ignorancia de Kadaré es ejemplar, o lo era, ya no podrá seguir ejerciéndola, por suerte). Quienquiera que la esgrime es pronta presa de un ansia asesina equivalente a la de su más famosa víctima (de ahí la vitrina, albanés imbécil, todo lo demás está a la vista), una furia que en esta ocasión ha caído sobre la infortunada Doris. Edgar tuvo que observar el robo de Kadaré y, demasiado lento o demasiado listo para impedir su primer homicidio, no permitió que tuviera oportunidad de cometer un segundo. Lo que no acabo de comprender es cómo el escritor canadiense de cuyo nombre no puedo acordarme logró situarse en el breve intervalo de tiempo velado por la marea de sombras (cuatro segundos, o cinco, tal vez seis) junto a Doris, sujetarla con una mano firme mientras con la otra sostenía el diamante en precario equilibrio y, finalmente, dejarla reposar sobre el suelo con un cuidado exquisito al tiempo que ella expiraba sin remedio.

Ahora todos han regresado a sus habitaciones. Nadie recriminó a Edgar su acto justiciero. Nadie cuestionó que la inesperada muerte de Doris se debiera a otra cosa que a la maldita Daga de Acher. El canadiense salido de la tundra ya no custodia el diamante. Philbys perdió la compostura por primera y quién sabe si única vez en su vida, demandando calma como si se encontrara ante un grupo de niños revoltosos y malcriados. Luego, visiblemente agitado a causa del doble derramamiento de sangre, resumió con cierto atropello el contenido de la carta disculpatoria de Alistaire Painsworth hacia su discípula-amante Doris Lovelock, así como el del testamento de marras, el cual me proclama a mí, el albacea autodenominado John Gawsworth y más pomposamente Juan I King of Redonda, como nuevo guardián de la reliquia hindú.

Es medianoche, el manto de nubes oculta la luz nocturna y propicia mi escapatoria. Las inmensas y sucias ventanas a un lado, al otro la salvación. Veo a Edgar al final del pasillo, Luger en mano, presto para ejercer de escolta y cómplice. No termino de confiar en él, pero menos aún puedo confiar en el resto, que a buen seguro continúan ambicionando el diamante. Hoffmann ha pasado por un holocausto y no querrá desatar otro, espero que sus cicatrices no sean sólo físicas. Conozco bien a dónde se dirigen mis pasos, el portón junto al que se encuentra Edgar conduce a un sendero que desemboca en el extremo occidental de la isla, sólo accesible por mar. Allí nos espera el Sirius, que será nuestro Nautilus. El diamante debe ser destruido.

17 comentarios:

Agustín Lozano de la Cruz dijo...

Continúa Javi. Si al final decidimos que la historia acabe con su entrega, lo he dejado bastante a propósito. Si no, puede pasar cualquier cosa de manera que el relato pueda proseguir. En ambos casos, me parece que las posibilidades de muerte de mi personaje (que antes fuera de Julio jijiji) son bastante altas. Se lo está ganando a pulso.

Rebis Dos Mil Siete dijo...

En breve colgaré mi aportación. Dadme un día y medio.

L Malaletra dijo...

Buena entrega Agustín, pone un poco de cuasi-cordura al deslabazado relato. El final del experimento está en un barco que se aleja de la isla mientras la mansión se resquebraja (literal o metafísicamente) al modo de una nueva Usher. Yo pensaba que en algún momento aparecería la "mitad hermana" de Usher, la hermana escondida y trágica, fantasmal e incompatible con el mundo de los vivos.
Las expectativas de los jugadores han sido muy distintas y no explicitadas. El resultado final es una acumulación de insanos juguetes.
Insisto en algo: esto no es solo cuestión de que cada cual cumpla con su tarea a la manera de alunmos aplicados: es una oportunidad para discutir elementos narrativos, descriptivos, diálogos o cualquier dificultad que se nos plantee a la hora de solventar una escena.
De eso, mis horizontales compañeros, no he visto nada.

Agustín Lozano de la Cruz dijo...

El próximo relato colectivo podemos hacerlo a la manera del blog "Factoría ODK": a quien le toque escribir una entrega la pasa primero vía email a los demás, que podrán hacer todo tipo de sugerencias (no sólo de estilo, sino relacionadas con la trama, etc., al tratarse de un relato colectivo) y después se publica aquí en su forma definitiva.

La publicación de entregas sería algo más lenta que hasta ahora, pero daría más oportunidad para la discusión y el "taller literario".

Julio Abelenda dijo...

No estoy en absoluto de acuerdo con vosotros. Discutir los elementos literarios de un divertimento es espurio, y los talleres, me parece, hay que dejarlos para intentos más ambiciosos. Me parecería ridículo que discutiérais si he usado bien una metonimia en Acheronta, o si tal diálogo estaba bien ajustado, etc. En efecto, Malaletra, tenemos expectativas distintas, al menos en relación a este juego. Quizá es eso de lo que deberíamos discutir, antes de encarar el siguiente.

No me interesa lastrar un próximo intento con, como propone Agustín, complicadas búsquedas del consenso vía cruce de e-mails previa a la publicación. Si se pierde la frescura y la más pura "horizontalidad" esto se convierte en otra cosa. Y si ha tenido una virtud es ser divertido, incitar a la escritura. Sospecho que en el "cuarto oscuro" de cada una de vuestras casas algo se ha reactivado, las máquinas se han puesto en funcionamiento, y hay de nuevo proyectos en marcha. Si es así quizá es eso justo lo que podríamos compartir en este espacio, sin entorpecer otros contenidos más o menos lúdicos como éste que acaba (en mi opinión) prematuramente. Ya lo hablamos en la tertulia fundacional de este blog: caben muchas cosas, algunas de manera simultánea... Yo me puedo sentir jodido porque me quitéis el juguetito de Acheronta cuando lo estaba disfrutando tanto, pero nadie tiene que sentirse limitado a su participación puntual en éste o cualquier otro juego.

Bueno, id proponiendo cosas. Yo no pienso tirar del carro esta vez.

Julio Abelenda dijo...

...Y sí, estoy molesto. Me había encariñado con esta historia, que, quizá porque la propuse yo, sentía muy mía. Por supuesto sé que tenía que acabar, y yo mismo no le veía la más mínima coherencia, pero he disfrutado como un enano inventando las más inverosímiles justificaciones para casar las sucesivas y tan distintas entregas. El punto culminante fue cuando tuve que pergeñar una teoría para explicar la doble autoría del asesinato de Doris. Puro delirio, amigos...

Quizá me gusten los experimentos surrealistas. Anyway, lo que me bajó del todo el ánimo fue cuando alguien dijo "bueno, ya está, que esto se acabe en un par de entregas". Sinceramente, si me hubiérais pasado el testigo en ese momento, me habría negado. O mejor, habría publicado una entrega consistente en una sola palabra: FIN.

Algunos me acusarán de divismo, como suelen (de hecho, esta frase en sí es puro divismo, jeje). Lo único que pido en realidad es un poco de respeto y cariño por las ideas de los demás. Si no quiero jugar, me abstengo; si el juego que hay no me interesa, propongo otro simultáneo. Pero no fuerzo a los demás, ni a jugar ni a que dejen de hacerlo. Espero que se tenga en cuenta para lo que sea que venga ahora.

José L. Muñoz Expósito dijo...

Aludido me siento, por tanto: no quise forzar a nadie. Sólo propuse. Igual que propuse dejarlo, tú podrías proponer continuar. Y que la horizontalidad decida. Tienes todo el derecho del mundo a no cansarte de Acheronta. Y yo a cansarme.

Es decir, que si esto lo dejamos es porque queremos la mayoría queremos, no porque yo lo fuerce. Si esto siguiera, yo me espero y en paz.

L Malaletra dijo...

Julio "Il Divino" Abelenda:
nadie impone el cierre de Acheronta, nadie ha faltado el respeto a tu criatura, nadie ha sido hostil o poco cariñoso (pelusón) con el experimento.
Yo veo una entrega final relacionada con el barco. No se quien lo tripula ni si será pronto o no.
Hemos propuesto vias a la acción y todos hemos contribuido a la gesta de personajes y al ambiente.

Frases como esta:
"Bueno, id proponiendo cosas. Yo no pienso tirar del carro esta vez."
pertenecen al género de la más pura ciencia ficción.

Mi única propuesta es que estemos más atentos a las elecciones formales, a lo que tiene de artesano este experimento. Supongo que en las oscuras celdas de tu casa estás dedicado a la alta literatura, no a "espurios divertimentos" -es en estos experimentos donde de verdad se aprende-.

esperemos a Javi: el decide.

Julio Abelenda dijo...

JL:
"Si esto siguiera, yo me espero y en paz"
No tienes por qué. Propón otra cosa, de manera simultánea, y "que la horizontalidad elija". Si es más atractiva, ganarás conversos, y Acheronta morirá de muerte natural. Quién sabe, igual en ese caso yo mismo le dé el golpe de gracia.
Lo que resulta complicado, y en ese sentido alabo a Agustín y a Javi, es ponerse a escribir sobre algo que tiene las horas contadas. Es como que te digan "anda, finiquita esto y vamos a ponernos a hacer algo interesante". A mí personalmente se me quitarían todas las ganas. Es escribir sobre un cadáver. Para eso prefiero dejarlo sin final.
La próxima vez, cuando empiece a haber signos de agotamiento (o desinterés, or whatever), que se diga claramente, y se cuestione si seguir o dejarlo. Entre todos, claro. Sería conveniente, además, que se hiciera con propuestas concretas. Si alguien siente que pierde el tiempo con un juego, que proponga otro, que no se limite a mostrar su hastío y a pasar la patata caliente a los demás. Me parece lo más justo.

Malaletra:
No, no he aprendido nada con este divertimento. Quizá porque lo propuse yo, lo único que he hecho es aplicar lo ya aprendido (una versión grosera y tosca de lo ya aprendido), casi escritura automática en realidad, "hacer cestillos" (todos iguales). Ése es el artesano en mí, no el escritor. El escritor busca otras cosas, que (quizá) se puedan compartir aquí, (quizá) incluso en experimentos colectivos. Pero esperaré que sea otro quien marque ese nuevo camino, si quiere. Lo dicho, estoy esperando vuestras propuestas.

Rebis Dos Mil Siete dijo...

Bueno chicos. Estoy leyendo vuestra discusión en el cuarto del ordenador de mi padre. Tengo principios de gripe, una cuasi-depresión navideña y la obligación inexcusable de ir mañana a trabajar. Vuestro enfrentamiento no ha ayudado a mejorar mi estado de ánimo.
Viendo como están las cosas para todos, os pido que me déis este fin de semana para decidir que hago con Acheronta.

Anónimo dijo...

Hola chicos!
Ayer decidí tomarme la tarde libre. Me fuí con una libretita en el bolsillo y me senté cerca del río. He escrito una breve entrega, con el personaje de la actriz. Además acaba justo en la medianoche, con la actriz dirigiéndose hacia unos arrecifes coralinos en mitad de la noche.
No deja de sorprenderme, pues hasta ahora mismo no había leído la nueva entrega de Agustín.
Dejadme a mí que publique esa pequeña entreguita, a modo de regalo navideño. No seais muy duros con las críticas, está escrito casi de forma automática, con algunas imágenes y metáforas raras, es decir, no seais duros en las formas. Sólo disponía de una hora escasa para escribirlo. Esta noche saco otra horita y lo cuelgo. Luego que continúe javi a su vuelta del curro, vale?
Muchos besos a todos, mis compañeros horizantales, y no discutais por zarandajas, hombre...
Y si discutís, hacerlo sobre la forma de llevar a cabo el juego, no sobre el contenido del mismo. Creo que éste debe ser un ejercicio de escritura libre.

José L. Muñoz Expósito dijo...

Ayer leí -intenté leer- estos comentarios a las cuatro de la mañana cuando llegué a casa tras doce horas de alterne y bailoteo para celebrar mis socialmente inmerecidas vacaciones desde el 22 hasta el 8, esas vacaciones en que los profes cometemeos el innombrable e infernal pecado de devolver los adolescentes a sus casas para que sus padres, entre gamba y langostino, les aguanten. Llegué, vi y no tuve güigüis (lease coj..) de contestar (entre otras cosas porque no veía bien las letras del teclado, y no, no era porque fuera muy de noche)

El caso es que me quedé -y aún permanezco- perplejo. Supongo que es el eterno problema: cuando se hace un comentario, como falta la comunicación no verbal, la entonación, etc., te quedas con una palabra y montas el pifostio.

Yo no he querido FORZAR el final de Acheronta. Yo, personalmente, veía agotado el filón, el mío y el de la historia y PROPUSE ir acabando. Es decir, no he hecho campaña para nada, sólo he dado mi opinión, y sí, sí he dado una propuesta. La del cambio.

Sí luego ha habido gente que se ha montado al carro que he propuesto, me ha secundado y han visto la posibilidad de acabar y hacer otra cosa, la culpa es de la horizontalidad, no mía.

Perdón por no proponer otra cosa. Ya se ocurrirá algo. Uno de los ingredientes necesarios de la horizontalidad es que nadie tiene derecho a forzar ni ideas ni colaboraciones, y, la verdad, en ambas cosas tengo la conciencia más que tranquila. Sólo tengo que recordar ODK, Factoria ODK, Saint-Gervais, Krïtika y el blog paralelo (que existe, por cierto) a éste. Perdón, se me olvidaba que el único horizontal es éste. Entonces no he dicho nada, o lo he dicho todo, que, desde luego, no es lo mismo. Pero me habréis entendido.

Agustín Lozano de la Cruz dijo...

Resumiendo en aras del consenso y la horizontalidad:

-Leo y JL se inclinan por concluir Acheronta. A mí no me importaría que continuase pero si tengo que dedicirme, prefiero que vaya terminando.

-Julio vota por seguir.

-Javi y Kly parecen abstenerse.

Por lo tanto, el resultado está bastante claro: Kly pondrá su aportación y después Javi rematará la faena. En compensación, estaría bien que JL y/o Leo propongan un nuevo juego.

Salud y buen rollito...

L Malaletra dijo...

Agustín:
J*d^r con las conclusiones!!
No se de donde te las has sacado, al menos en lo que a mi respecta.

En el primer comentario Agustín dice:
"Si al final decidimos que la historia acabe con su entrega, lo he dejado bastante a propósito. Si no, puede pasar cualquier cosa de manera que el relato pueda proseguir."
Y yo seguí ese mismo punto de vista cuando comentaba que el barco abría posibilidades a un interesante final.
A partir de ahi (y de un comentario previo de JL) se activa el modo-divine de "El más ambicioso escritor de cestillos nacido hasta la fecha".

La conclusión o no de Acheronta depende de sus propias posibilidades como artefacto narrativo. Juzgadlas vosotros.

Agustín dice:
"En compensación, estaría bien que JL y/o Leo propongan un nuevo juego"
¿en compensación de qué?

Puedo proponer -porque me da la gana y porque propuestas buenas o malas no me faltan-:
1. relatos paralelos a partir de un cuadro (pintura) común que elijamos.
2. continuar (todos o cada uno) un relato, por ejemplo, "casa tomada" o alguno de Poe de final abierto.
3. escribir "al estilo de", todos juntos, imitando los contenidos y formas de algún autor fácilmente caracterizable (Borges)
4. relatos paralelos con claves obligatorias, las que sean.
5. poema común en el que cada participante escribe un par de versos.
6. relato común remedando las entregas de un folletín, con una trama básica previamente pactada.

Me sorprende que con tanta facilidad seamos presa de los "malos entendidos"

Agustín Lozano de la Cruz dijo...

Bueno, sea como sea, mi comentario ha servido para que vayas lanzando propuestas :P

Me gustan especialmente las opciones 1, 3, y 6.

En cuanto a mis conclusiones, si son incorrectas ignórense, lo hice sobre todo con la intención de poner un poco de orden en el rifi-rafe para procurar que no ocurra lo que me estoy temiendo: que por una cosa u otra Acheronta termine sin final, de mala manera. Por eso me pareció necesario establecer una "programación" de lo que pueda quedar del relato. Nada más.

Anónimo dijo...

Ya tengo la entrada casi lista. Esta noche la publico.
Me gustan las opciones 1 y 3.

José L. Muñoz Expósito dijo...

A estas alturas, me parece muy fuerte que tenga que volver a recalcar mi eterna postura: me parece perfecta cualquier opción, las seguiré todas, en la medida de mis posibilidades.