martes, 15 de abril de 2008

El Agua de las Espadas V


Mientras el zygornix abrevaba en el río casi con el ánimo de secarlo, el Último Defensor se entrevistaba con un muchacho. Los rizos oscuros no disimulaban una cara llena de humo y costras de barro mezclado con sangre. ¿Podrás hacerlo, Torik?, le preguntó. El niño sonrió y dijo: siempre será más fácil quemar la cosecha que sembrarla y recogerla. Pero… el año que viene… ¿qué pan comeremos? El Defensor puso una mano sobre su hombro y le dijo: sólo habrá mañana si cortamos las líneas de suministro. Si no lo hacemos, no estaremos aquí en la próxima siembra. Torik quedó pensativo y al final susurró: si salimos de ésta, ¿me dejarás montar a Julius?

3 comentarios:

Agustín Lozano de la Cruz dijo...

Al ver la imagen se me fue la cabeza a Gladiator, pero ya veo que no va de eso jeje.

Me gusta la perspectiva medieval, cuando la cosecha era vital para la población. Y también el ánimo aventurero del muchacho.

Veremos por dónde tiro... supongo que habrá que volver a los "acherontes" y su ejército.

José L. Muñoz Expósito dijo...

Tampoco es cuestión de que te toque a tí un bando y a mí otro. Tira por donde quieras, siéntete libre. Ah, ¿no te parece que nos falta un personaje chica?

Agustín Lozano de la Cruz dijo...

He cambiado la configuración para que puedan hacerse comentarios sin necesidad de tener cuenta en blogger, y de paso he actualizado el texto de bienvenida jejeje.