martes, 8 de abril de 2008

El Agua de las Espadas, III


Pocos escalones le bastaron para llegar hasta los establos. El zygornix le esperaba, ensillado y anhelante. El Defensor, con la espada en la mano pero con el ánimo negro como las alas de la bestia, puso el pie en el estribo y se alzó. El zygornix le dijo: ¿sangre y humo, mi señor? Contestó: sangre y humo, Julius. Vamos a hartarnos de sangre y humo antes de que el día acabe. El animal, sonriendo, alzó el vuelo y se escondió con su jinete entre las nubes.

2 comentarios:

Agustín Lozano de la Cruz dijo...

jojo.. vaya giro hacia el fantástico más clásico.. ya se insinuaba, pero ahora no queda duda. Un detalle: supongo que querías decir "como las alas de la bestia", no "con".

me gusta lo de zygornix :D

a ver qué se me ocurre...

José L. Muñoz Expósito dijo...

Efectivamente es una errata, "como", no "con"