
Edgar
Extractos de la cartas de Edgar K. Hoffmann, dirigidas durante el otoño de 195.... a Johann H Wolf desde la Isla de ..... Fueron remitidas a una dirección (1) de Alemania donde actualmente sólo se encuentran las ruinas de una casa solariega y se hallaron los restos de una antigua estatua de piedra (2).
“Añorado Johann:
Odio la vanidad de los diarios. Si he de elegir de entre los géneros literarios que tienden a enfangarse en las miserias del yo, escojo el epistolar. Por eso te escribo, aunque sepa que estás muerto. Tú, sin embargo, dejaste de escribirme, en la creencia de que yo había enloquecido. El incidente de Katowice (3) me debilitó, pero no hasta ese fúnebre extremo . Katowice es hoy una inmensa alucinación negra, el agujero que deja una experiencia borrada de la memoria a golpe de nocturnos terrores: no veo nada donde sé que algo permanece a la espera....”
Cualquier evocación se disipa al comprobar lo artificioso de la escena, la disimulada iluminación verdeazul entre los juncos, el chapoteo denso e indolente de las carpas chinas en la orilla, el falso lujo victoriano del templete junto al lago, los caminos bien trazados, el perfil doméstico de los arbustos. Pero sobre la dócil yegua, junto al borde de cantos rodados del estanque, pude oler un tenue tufo de descomposición y decadencia...”
Tu amigo entre los vivos:
Edgar"
Notas
(1) Triebstrasse 38, Schwedt. Pomerania.
(2) El Guerrero de Hochlanden Escultura tallada en piedra arenisca de la cultura Hallstatt, de más 2500 años de antigüedad, actualmente en el Museo Arqueológico Nacional de Berlín.
(3) Nota del editor. Ver en Odradek 1: “Johann H Wolf. Primavera de 1945”
(4) Toledo. Ciudad española junto al Tajo, famosa por sus mazapanes, el temple de sus espadas y la laboriosidad de sus damasquinados. No confundir con las ciudades estadounidenses del mismo nombre en los estados de Ohio, Illinois, Oregon, Iowa y Washington.
(5) No hemos encontrado referencias bibliográficas fidedignas sobre la existencia de tales volúmenes. Podría tratarse de una broma privada o una clave oculta del autor.
Odio la vanidad de los diarios. Si he de elegir de entre los géneros literarios que tienden a enfangarse en las miserias del yo, escojo el epistolar. Por eso te escribo, aunque sepa que estás muerto. Tú, sin embargo, dejaste de escribirme, en la creencia de que yo había enloquecido. El incidente de Katowice (3) me debilitó, pero no hasta ese fúnebre extremo . Katowice es hoy una inmensa alucinación negra, el agujero que deja una experiencia borrada de la memoria a golpe de nocturnos terrores: no veo nada donde sé que algo permanece a la espera....”
*
“He sido invitado a la lectura del testamento de Lord Painsworth. Intuyo por qué estoy aquí, entre este galante grupo de invitados. Llevamos en la isla dos días, y me va venciendo el tedio. Conocí a Painsworth en una época de su vida que, de estar vivo, no querría recordar. Me presentaron al Lord aventurero en Munich, en el 38. Deseaba hacer negocios con los nacionalsocialistas, venderles materiales de construcción a bajo precio. Yo era entonces asesor de Albert Speer, futuro arquitecto del Reich. “El hombre de la arena”, me llamaban, por mis conocimientos de ingeniería industrial. Después de Katowice nada fue lo mismo para mí ni para los nazis. Painsworth supo arrimarse al que entonces era el más fuerte y yo le ayudé. Aunque este episodio no figurará en su biografía oficial. Conozco cosas que el gran benefactor de las artes no querría que –ni aun muerto- fuesen divulgadas”.*
“Esta tarde, tras un paseo a caballo, al entrar en la gran sala de juntas donde fuimos convocados, percibí una figura negra en un espejo de gastado azogue. En ese momento algún imbécil entre los invitados exclamó con acento dramático una frase en latín. Sin volver la vista en busca de la fuente de tal erudición (aquel Virgilio de nuestra juventud arrasada), me plante frente al espejo y el espejo, suele ocurrir, me devolvió la mirada: más delgado que entonces; embutido en un sobrio traje negro absurdamente caro; la mitad izquierda de mi rostro marcado por los tigres de Acheronta –ya sabes, las bestias que habitan las fosas comunes-; la postura de mi cuerpo algo quebrada (debo a mi cojera este perfil de rama rota, compensada gratamente por el bastón de caoba y empuñadura de plata que descansa ahora sobre la cama); y lo que otros catalogan como sonrisa maliciosa en mi cara y no es más que un leve rictus ingobernable asociado a la tensión de las cicatrices: así me verías, mi difunto amigo Wolf, avejentado y canoso pero repleto de melancólica fortaleza...”*
“El dolor de mi astillado fémur envía señales que prefiero ignorar o atribuir al paseo a caballo que esta tarde, en las luces del ocaso, he disfrutado por los páramos y acantilados que rodean la casa. Los nombres propios no son elecciones paternas inocentes . Pueden marcar un destino. Me resulta difícil sustraerme, en tardes como hoy, al córvido influjo de mi predecesor: ¿cómo no ver reminiscencias de Usher en la imagen invertida de la casa sobre la superficie, amoratada en el crepúsculo, del estanque artificial que flanquea el ala oeste de la mansión?; ¿cómo no buscar una grieta ínfima en sus muros, entre las ventanas vacías?Cualquier evocación se disipa al comprobar lo artificioso de la escena, la disimulada iluminación verdeazul entre los juncos, el chapoteo denso e indolente de las carpas chinas en la orilla, el falso lujo victoriano del templete junto al lago, los caminos bien trazados, el perfil doméstico de los arbustos. Pero sobre la dócil yegua, junto al borde de cantos rodados del estanque, pude oler un tenue tufo de descomposición y decadencia...”
*
“La casa, con sus pretensiones de suntuosidad antigua, construida para albergar añejas familias y rancios abolengos, me produce una vaga nausea y un absoluto desdén. Painsworth gastó una fortuna en apariencias. A ti, anticuario exquisito, te desazonaría tal acúmulo de objetos sin sentido en sus salones, artilugios que mezclan lo valioso con las burdas imitaciones: panoplias con espadas toledanas (4), enormes globos terráqueos que esconden una bien nutrida colección de botellas, instrumentos musicales antiguos rebosando polvo, animales disecados de cuerpo entero y no menos polvorientos... Comprobarías escandalizado como se desparraman por las mesas viejos libros de indudable interés, incluso algún volumen incunable, dispuestos para solaz de las visitas, como si fuesen revistas de moda: El “Viaje subterráneo de Thomas Rent” en la edición de Huller; la impresión hecha por Castello del “Tratado de los Cielos y sus Criaturas”; o el libro ilustrado de Stretson “Sátiros Egibanos y del África Central”. Reconozco haber sustraído un “Vigiliae Mortuorum”, ejemplar gótico en cuarto de origen maguntino, para examinar sus láminas en la tranquilidad de mis habitaciones (5)”.*
“Ha sido una reunión extraña, estoy agotado. Buscaré entre mis pertenencias algún lenitivo que me induzca al sueño. Una mariposa de color ocre y pesado vuelo revolotea en torno a la lámpara de pie, junto a la mesa en la que escribo. Antes de confiarme a la noche y sus pesadillas, dejaré mi cámara dispuesta en el frío hogar de la chimenea o quizás sobre la ventana que da al estanque.Tu amigo entre los vivos:
Edgar"
Notas
(1) Triebstrasse 38, Schwedt. Pomerania.
(2) El Guerrero de Hochlanden Escultura tallada en piedra arenisca de la cultura Hallstatt, de más 2500 años de antigüedad, actualmente en el Museo Arqueológico Nacional de Berlín.
(3) Nota del editor. Ver en Odradek 1: “Johann H Wolf. Primavera de 1945”
(4) Toledo. Ciudad española junto al Tajo, famosa por sus mazapanes, el temple de sus espadas y la laboriosidad de sus damasquinados. No confundir con las ciudades estadounidenses del mismo nombre en los estados de Ohio, Illinois, Oregon, Iowa y Washington.
(5) No hemos encontrado referencias bibliográficas fidedignas sobre la existencia de tales volúmenes. Podría tratarse de una broma privada o una clave oculta del autor.
13 comentarios:
Me he extendido un poco para presentar el personaje. La falta de tiempo puede hacer perdonable algunos errores.
Continua Ozelui
Ok, pido margen hasta el domingo por la noche. (No tengo tiempo hasta el sábado por la tarde)
Interesante. El ambiente se enrarece aún más con este filo-nazi que fotografía la oscuridad. Los libros esotéricos con los que los invitados ocupan su tiempo de ocio no ayudan a tranquilizar al lector. ¿Qué puede unir a esta tenebrosa pandillita, a parte del conocimiento del finado?
Cubrid como podais los ángulos de la habitación donde teneis vuestros ordenadores: Los Perros de Tindalos pueden hacer su aparición en cualquier momento.
Javi, por Dios, que alguien te pase el testigo pronto, jeje... Captaste en la primera entrega un "mood" lovecraftiano del que ni yo mismo fui consciente, y desde entonces estás deseando invocar algún oscuro dios del panteón innominable...
Bien, segunda entrega, no clarifica demasiado la trama pero presenta a uno de sus personajes, llamado a tener un papel importante (¿o no? ¿acaso hay algo definido?). Me gusta lo "orgánico" de estos juegos, cómo evolucionan en cada cabeza, cómo cada cual los lleva a su terreno. Ese es el objetivo de jugar: pasárselo bien.
Eso sí, Malaletra, hay un pequeño problema de incoherencia con la primera parte, seguramente porque no fui claro. La frase latina la dice Philbys, el mayordomo de Lord Painsworth (otro personaje chulo, si alguien quiere cogerlo, que parece saber más que nadie -al menos, de entre los vivos). Es, además, la primera frase del testamento, escrita de puño y letra del Lord. Cuando al final de mi entrega alguien la traduce, es otro de los invitados, que sabe latín (o, más probablemente, ya conocía la cita de antes). Era mi manera de tender una invitación a quien quisiera seguir la historia, poniendo la frase en boca del personaje que eligiera. Quién sabe, igual la "joven y frívola actriz" sabe hablar latín (seguro, a dos carrillos).
Por supuesto, como todas las invitaciones, podía ser aceptada o rechazada. No hay problema en que el relato siga su curso de la manera que cada cual elija.
Sigamos, esto marcha.
Excelente personaje acompañado de una exquista presentación. He disfrutado con el juego bibliógrafico de las veladas alusiones a la Caída de la Casa Usher.
Interesante esbozo de sus corredurías bélicas, acertada mención de cicatrices aderezado con un toque de la antigua cultura centroeuropea. Parece que la misiva fuera dirigida en cierto modo hacia el Guerrero de Arena, crisol de sueños imposibles y asuntos inacabados de otra era.
Edgar no es un cronista de la realidad, puede equivocarse, mira a través de sus cicatrices y el influjo córvido de Poe. El próximo jugador que enmiende el asunto desde una tercera persona narrativa que todo lo ve (Edgar pudo confundir al mayordomo con un invitado).
Tks Kly.
¿además de establecer turnos... podemos comentar algo más de los contenidos de las entregas? ¿de la circulación de la trama...?
No sé si te entiendo... ¿Te refieres a sugerir posibilidades, también por aquí, más allá del contenido estricto de cada entrega? ¿A dejar pistas, visiones de cada uno de cómo puede continuar?
Sólo diré una cosa. Cuando se me ocurrió la idea original (que pronto quedará, seguro, felizmente olvidada por el decurso de las entregas) no tenía a Lovecraft en mente, sino algo así como una versión sobrenatural de Diez negritos. Claro, me imagino lo que pasaría si alguien, en su turno, matara a mi personaje, jeje... Podrían saltar chispas.
En fin, la vida es juego.
Edgar K.Hoffmann - Ernst T.A.Hoffmann - El hombre de la arena ("Der Sandmann").
Más referencias.
Mi personaje va a escuchar las palabras que dice Philbys y las va a a traducir en alto. Esa es la trama (general) de mi entrada. Ya está escrita, queda pulirla.
Sé que E. no es un cronista de la realidad, y que pudiera equivocarse. Mi atención primera va hacia las cicatrices, seguiré indagando.
Tu entrada es un puzle perfecto, donde encajan todas las piezas para construir un tema desde distintos puntos de vista, con superposiciones que aluden a lo literario constantemente.
No deja de asombrarme.
Mejor dicho, no dejan de asombrarme las coincidencias.
Da gusto tratar con gente tan inteligente y letrada ;)
--- efectivamente ese "hombre de arena" y su doble relación con Hoffmann (JA), así como la influencia del otro Edgar (Kly). Otras claves -más allá de las coincidencias- en el Odk1.
Es divertido cruzar referencias que sólo pretenden un poco más de complicidad.
Saludos
Ese perfil de "rama rota" es muy acertado. Personaje herido con cicatrices de bordes literarios bien aproximados.
Echaré un vistazo a los primeros pasos de Edgar
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